Tras 17 años blindando el centro de la cancha, el gran capitán de Los Teros rompe el silencio.
Entre las formas del profesionalismo y el calor del club, “Fatiga” redescubre que el rugby es, ante todo, un pacto de familia y una escuela de sacrificio.
Una charla sobre la familia, los amigos, los valores del deporte y el renacimiento de la pasión.
A quemarropa
¿CÓMO HA SIDO LA TRANSICIÓN DE SER EL «CAPITÁN DE TODOS» A UN JUGADOR DE CLUB QUE DISFRUTA DE LAS COMIDAS DE LOS JUEVES Y LOS PARTIDOS LOS SABADOS DE TARDE?
La verdad que ha sido una transición muy fácil, pero porque el club lo ha hecho fácil. Como decís, estuve muchos años en el profesionalismo y por fuera del club, vamos a llamarle. Y la transición se dio muy natural porque hace tiempo que estaba con ganas de estar en el club, de vuelta involucrado en algo, estuve muchos años por fuera, en un sistema semiprofesional, profesional después. Viví en Francia… estaba extrañando un poco estar acá y empezar a devolverle un poco al club todo lo que me dio.
No es que me siento en falta, pero tantos años afuera me han hecho extrañar bastante, así que muy contento, estoy feliz de estar acá, como decís vos, martes, jueves. De vuelta a disfrutar esas cosas.
Me está costando un poco porque estoy acostumbrado a otra cosa, pero estoy disfrutando mucho de cada entrenamiento, de quedarme los jueves, de volver a tener tiempo para estar acá.
Creo que va a ser un lindo año. Mi objetivo personal es disfrutarlo, disfrutar todo, después los resultados veremos cómo se dan, pero disfrutar mucho la vuelta.
¿DE QUÉ MANERA EL BRITISH SCHOOLS INFLUYÓ EN LA FORMACIÓN DE TUS VALORES A LO LARGO DE TU CARRERA QUE HOY TRANSMITÍS COMO ENTRENADOR DE LA SUB-15 Y SUB-17?
El British forma parte de mi vida, lo tengo muy a flor de piel. Yo tuve dos escuelas, obviamente mi casa y después todo lo que hice acá en el colegio.
Tiene algo espectacular que es la vida social y el grupo de amigos que formas y además conoces un montón de gente de distintas edades con la que hoy sigo compartiendo muchas cosas.
El colegio te va enseñando poco a poco, no es tanto una clase de enseñanza, sino que con vivencias uno va aprendiendo y va adquiriendo esos valores junto con los de mi casa por supuesto.
El deporte desde el día uno en el colegio, te lo inyectan básicamente. Vengo de una familia de 3 hermanos varones imagínate, el deporte siempre primó en casa.
Y después el tema de la responsabilidad, de la honestidad, del compromiso. Todo eso a lo largo de mi carrera estuvo y sigue estando y creo que es algo que lo voy a mantener durante toda mi vida. Me baso en esos valores que me han ayudado a hacer todo lo que hice y me ayudan en el día a día.






















































